Jueves, 21 Septiembre 2017

VÉLEZ TE MATA

Sábado, 09 de Septiembre de 2017 11:31 Ruben David Oliva
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Continuidad. Compromiso. Efectividad. Manejo de tiempos. Juventud con experiencia. Garra. Atributos individuales que unidos a un equipo de fútbol, culminaron en una actuación importante para el fortín. El conjunto de Omar de Felippe resumió en acciones y sentido de juego el deseo de un pueblo Fortinero necesitado de victorias y buenas actuaciones. El camino a seguir…

Las dos victorias consecutivas, en la Superliga y la Copa Argentina, daban un poco de aire para un equipo necesitado de victorias. Llegaba el esperado momento de la ratificación. Enfrente, un rival que supo mantenerse arriba en la tabla de posiciones y jugar copas internacionales. Con bajas, igualmente representaba un rival de cuidado. Algo observado en la primera etapa del partido cuando Atlético presentó credenciales en Liniers y arriesgó más de lo planificado apoyado en la peligrosidad de su figura “Pulga” Rodríguez y en las progresiones de David Barbona y Mauricio Affonso.

Como es su costumbre, Vélez, mostró un quedo ante la presión del rival y dificultades para convalidar el juego a través de su jugador clave, Matías Vargas. Con la pelota en poder el rival, el fortín ofreció lo que mejor sabe hacer. Entrega y Sacrificio. Así logró igualar las acciones ante un equipo mejor plantado y que de a poco, acercaba sus acciones al arco de Aguerre. De este último, apareció la gran reacción sobre el final del primer tiempo, para volar sobre su palo derecho y desviar un cabezazo “dañino” de la Pulga Rodríguez.

En medio de ese juego de ajedrez, con algunas acciones de peligro pero con invariable cuota de estrategia, fue Vargas quién nuevamente frotó la lámpara de genio y empezó a enhebrar la victoria. Pase levantado por encima del seguro Yonathan Cabral, pelota encontrada por Federico Andrada, movimiento de pívot para habilitar al corte de manga para su marca de Maxi Romero y definición preciosa del juvenil delantero. Un toque, un pase y una definición resumen la idea madre. La apuesta por ese tridente que da que hablar.

La segunda parte entregó lo mejor del fortín. Especialmente cuando Atlético sumido en la desesperación pretendió descuidar su arco e igualar a como diese lugar. Una ofensa. A este Vélez, armado en la peligrosidad de sus delanteros, no se lo puede desafiar. Pagó caro el tucumano cuando Santiago Caseres creció hasta transformase en figura, y porque la solidez defensiva liberó energía para un ataque en compañía. Aparecieron en todo su esplendor los Vargas, los Cubero, los Cufre y todos quienes pudieras aportar a redoblar las ganas para definir. Precisamente, poroto, autor de una corrida hasta el fondo rival, envió un centro preciso a la cabeza de Romero que arqueó el cuerpo y estrelló la definición en el poste derecho de Christian Luchetti. Hubo un rebote, Un silencio de muerte hasta que el propio delantero –demostrando ese olfato de gol que pocos tienen-, anticipó a su marca y con la punta del pie facturó la ventaja definitiva.

¿Por qué fue Victoria?

Por continuidad. Compromiso. Efectividad. Manejo de tiempos. Juventud con experiencia. Garra. Atributos individuales que unidos a un equipo de fútbol, culminaron en una actuación importante para el fortín. El conjunto de Omar de Felippe resumió en acciones y sentido de juego el deseo de un pueblo Fortinero necesitado de victorias y buenas actuaciones. El camino a seguir…

 

Por Rubén David Oliva

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