Jueves, 21 Septiembre 2017

A SIETE AÑOS DE UN TRIUNFO HISTÓRICO

Martes, 05 de Julio de 2016 16:59
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La jugada inolvidable se da en el minuto 38 del segundo tiempo. Nicolás Otamendi tira el pelotazo frontal. Rodrigo López la peina. Joaquín Larrivey la corre y extiende la pierna. Gastón Monzón llega e intenta agarrarla. Chocan. El arquero la suelta. Quedan doloridos. La pelota queda muerta en la puerta del área chica. Maximiliano Morález aparece más rápido que el resto y define al ángulo. La red se infla. Gol. Golazo. Euforia. Alegría. Campeonato. Las 45.000 almas velezanas que estaban en el José Amalfitani, se unieron en un grito que hasta hoy recuerdan. Hinchas emocionados, abrazados siendo testigos de un momento imborrable de sus vidas. Fue en ese momento que los fortineros supieron que iban a volver a dar la vuelta en el barrio de Liniers. Ya pasaron siete años de aquel 5 de julio de 2009 en el cual la gloria, una vez más le dio un guiño al Fortín en una de las definiciones más recordadas del fútbol argentino.

Los minutos finales se fueron a paso lento. Un enojado entrenador de bigotes se quejó porque las pelotas no aparecían. A la gente no le importó y cantó cada vez más fuerte. El cotejo se había interrumpido por invasión de campo. En la última jugada, Larrivey se perdió un mano a mano y se armó la discusión. A Sebastián Domínguez le tiraron un proyectil de la tribuna visitante y quedó con una sangrante herida de guerra. Gabriel Brazenas puso fin al partido. El estadio estalló y Vélez Campeón. Más alegría, más emoción. Ricardo Gareca lloraba emocionado, se lo dedicaba a su padre. La V Azulada obtuvo su séptimo título en el futbol argentino.

El fixture dictaminó que en la fecha 19 del Clausura, Vélez y Huracán debían disputarse el campeonato. A los de Liniers solo les servía el triunfo y lo consiguieron. El cotejo debió jugarse una semana antes, pero el brote de Gripe A lo pospuso. En el largo partido pasó de todo. Primero la lluvia. Luego, granizos del tamaño de pelotas de tenis cayeron del cielo para interrumpir el juego. Gol anulado a los de Parque Patricios. Monzón, adelantado, le atajó un penal a López. Carlos Arano le pegó un planchazo en el área a Fabián Cubero. El árbitro Brazenas, en su última actuación como juez profesional, no lo vio. El mediático tiki-tiki, seguía ausente. En los instantes finales, la historia es conocida y el trofeo, de la V Azulada. La polémica de la supuesta falta de Larrivey al arquero “Quemero”, opacó el rendimiento de un Vélez que funcionaba a la perfección. En todo el campeonato sumó 40 puntos, perdió un solo encuentro, ganó once y empató siete. Fue el primer certamen de Gareca al mando del equipo, acompañado por Christian Bassedas como manager.

Algunos se atrevieron a discutir la legitimidad del campeón. El tiempo les dio la razón a los velezanos, que festejaron en los años posteriores. Aquella final fue el inicio de un camino de éxitos, de tiempos felices.


Por Ignacio Cairola @NachoCairo

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva