Viernes, 22 Septiembre 2017

APROVECHAR EL ORO EN TIEMPO DE VACAS FLACAS

Miércoles, 01 de Junio de 2016 04:34
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La  probable venta de Hernán Toledo en una cifra importante en moneda europea, nos invita a reflexionar acerca de la utilización más conveniente para el capital que se obtiene. La pregunta es tan fácil de elaborar como difícil de responder ¿Priorizamos las finanzas o construimos un plantel oneroso y competitivo?

Las versiones periodísticas dan por hecho un eventual traspaso de Hernán Toledo a un grupo inversor que lo colocaría a corto plazo en el fútbol europeo. Unos 7,5 millones de euros, más de 127,5 millones de pesos (menos los descuentos del caso como porcentaje del futbolista, comisiones, impuestos), ingresarían a las necesitadas arcas de Vélez Sarsfield de confirmarse tales especulaciones. Sin dudas, con la inminencia de la Asamblea de Socios, la realización de la operación sería una fabulosa novedad para la directiva en funciones. Pero también puede –y debe- ser un tema a tratar, el destino que la entidad debe otorgarle a tamaña cantidad de dinero.

La masa societaria de la institución conocerá los detalles de la actualidad del club en la Asamblea informativa a desarrollarse el jueves próximo a las 19.30 horas, en el gimnasio del cuarto piso. Con los números, los compromisos y los plazos de pago en la mano, el socio podrá evaluar debidamente las opciones para darle mayor utilidad a ese dinero si realmente se confirma la noticia de la millonaria venta de Toledo.

Tomando como realidad la probable concreción de la operación, debe establecerse una lista de prioridades para que el dinero no termine malgastándose y para conseguir los objetivos planteados de manera ordenada y eficiente. Sin lugar a duda, los dos temas privilegiados en la consideración inmediata son la reducción considerable de las deudas y la conformación de un plantel de mayor jerarquía que le permita otras opciones a Christian Bassedas. Detrás de ello aparecen diversos temas que tienen que ver con el resto de las disciplinas que conforman la oferta deportiva del club e inversiones necesarias en infraestructura entre otras cuestiones de interés.

Pero nos centraremos exclusivamente en las dos primeras. Economía y fútbol son los dos temas de rigor en cualquier charla de café entre simpatizantes velezanos. Pero ¿Qué se coloca como principal prioridad? ¿Pagamos la deuda y tratamos de sobrevivir otro campeonato económico? ¿Destinamos el dinero a un plantel oneroso y competitivo que nos asegure una campaña importante que nos eleve en la tabla de promedios para luego atender el endeudamiento?

La decisión es difícil. En primer lugar porque Vélez no está acostumbrado a sostener deudas elevadas y el ingreso de efectivo dependerá de la venta de otro jugador si lo percibido por Toledo se coloca en nombres rutilantes. En segundo lugar porque no atender las necesidades de un equipo que perdería a una de sus principales figuras, podría provocarnos un dolor de cabeza mayúsculo en la zona baja de la tabla de promedios si no se repite una campaña aceptable. Por último aparece la falta de certezas sobre las formas de disputa del próximo torneo y sobre todas las estructuras actuales del fútbol argentino.

Como parte interesada me permitiré entregar mi humilde opinión. La dirigencia deberá encontrar un balance entre ambas inquietudes pero teniendo en cuenta la sustentabilidad por sobre la necesidad de éxitos. Para esto deben colocarse límites presupuestarios claros, se deben cancelar deudas rápidamente para no caer en tentaciones indebidas y por sobre todo, será necesario trabajar concienzudamente en la búsqueda de refuerzos.

Quienes arriben a la institución deben ser realidades a bajo costo –jugadores con condiciones valorables que no tengan lugar en otros equipos- o promesas con valor de reventa que necesiten a Vélez como trampolín. El club deberá hacerse vidriera, pero a condición de participar convenientemente de los réditos de la venta futura. No se puede permitir perder en la balanza financiera como ocurrió en gran cantidad de pases en la gestión anterior. Ni siquiera ante la probabilidad de recurrir a figuras importantes. Tampoco debe confiar en las virtudes del pasado como salvoconducto a un futuro exitoso. Y ante la duda la caja fuerte propia es más fiable que la ajena.

La  institución tiene la posibilidad de cerrar el acuerdo que necesitaba. Así podrá sanear las cuentas y obtener algún nombre interesante que apuntale a un plantel que cerró una participación aceptable en el último certamen. La firmeza, la seriedad, la creatividad y el orden, serán claves para aprovechar a la gallina de los huevos  de oro en tiempos de vacas flacas. Esperemos que nuestra dirigencia esté a la altura del desafío.

 

Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva