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En algún punto, las
comparaciones resultan casi
obligadas. Ambos, tienen una
forma de jugar que alienta al
público al aplauso. Salvando las
distancias (enormes desde lo
económico y dirigencial),
Barcelona FC y Vélez Sarsfield
mantienen una idea base que los
caracteriza.
Esa forma de jugar, aparente ser
el camino tomado por Ricardo
Gareca en los últimos dos años.
¿Quién podría expresar con
certeza que el Vélez campeón del
Clausura 2011 no podía ganarle
al Blaugrana de Pep Guardiola?
Dejando de lado las
posibilidades que mencionamos
antes, Vélez tenía atributos
importantes para enfrentar al
club Catalán. Poseía un plantel
con recambio que contaba a la
figura de Ricardo Álvarez como
exponente principal. Además
tenía la habilidad inalcanzable
de Juan Martínez (que dolor de
cabeza para la defensa
desordenada
como la de Pique, Alves y Abidal).
No podemos olvidar la potencia
goleadora de Santiago Silva (más
allá de sus malas artes
personales, un
delantero letal), y la
conducción de Maximiliano
Moralez que en una tarde
encendida, podía desencadenar
toda forma de dudas al medio
campo del equipo español.
La sumatoria de Augusto
Fernández, equilibraría una zona
donde en su sector izquierdo,
Barcelona entrega ventajas por
jugar casi siempre con tres
hombres en el fondo. ¿Cuanto
problemas habría dado Vélez al
encontrar a Barcelona
adelantado? demasiados, creemos.
En aquel posible encuentro –que
debió darse en la final del
mundo-, Vélez tenía la ventaja
de poder atacar y hacer daño.
Esto lo probó Estudiantes que
dio muestras de la
vulnerabilidad del conjunto de
Messi. Un jugador que sufre las
inclemencias de la marca
sudamericana. Trabajo para
Domínguez y Ortiz. Claramente,
el sector derecho y el izquierdo
de Vélez hubiesen tenido mayor
trabajo por sus problemas de
siempre: Fabián Cubero y
Emiliano Papa.
Por la lentitud mostrada por
Fabián Cubero durante todo 2011,
el conjunto "culé" habría dado
especial atención al ataque por
allí. No obstante, con pocos
metros por recorrer, la
experiencia de Cubero para
marcar le hubiese dado batalla a
David Villa o Pedro.
La ausencia de carácter
defensivo de Emiliano Papa era
otro punto a reforzar. Creemos
que para salvar este problema,
Franco Razzotti, necesariamente
se hubiese transformado en otro
defensor más. Casi a la altura
de la medialuna del área junto
al corrimiento de Ortiz un poco
más sobre la izquierda.
Lógicamente, la gran ventaja de
Barcelona la encontrábamos en
mitad de cancha. El lugar donde
nace su fútbol. En ese sentido,
Vélez no hubiese logrado tener
la pelota demasiado tiempo. Si
creemos que la hubiese
administrado mejor que “el
pincha”. Incluso, podría haber
logrado una efectividad
superior.
De una cosa estamos seguros,
Vélez no le tendría miedo como
si le tuvo Santos de Brasil. Si
algo enseñó Gareca, es que Vélez
juega igual en todas las canchas
y todas las competiciones.
Sin adelantarnos, creemos que
más allá del resultado, Vélez
hubiese tenido chance de ganar.
Al igual que la gran final de
1994 con Milan, quizás, su
inteligencia, habría sido
fundamental para hacer olvidar a
Barcelona de su juego bonito.
Porque recordemos, todo equipo
de fútbol le puede ganar a su
rival. Todo está en el como y de
que forma. Ese Vélez. Hablamos
del campeón de 2011, tenía
formas de hacerlo.
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