Miércoles, 20 Septiembre 2017

MIRAR ABAJO Y SACARLE JUGO A LAS PIEDRAS

Domingo, 05 de Junio de 2016 12:21
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La complicada actualidad económica de nuestra querida institución y la realidad futbolística de un Vélez que inicia la próxima temporada en el último tercio de la tabla de promedios se contraponen ante la necesidad de conformar un plantel competitivo para afrontar el futuro inmediato. Pese a que los conflictos en el seno de la Asociación del Fútbol Argentino atentan contra la definición del formato del torneo 2016-17, se deben tomar decisiones pensando en la posibilidad de cuatro descensos y será necesario reforzar la plantilla apelando al ingenio, a la creatividad y a la austeridad. Y allí donde la cantera no entregue los frutos óptimos, se deben buscar soluciones que no signifiquen gran riesgo pero que puedan, potencialmente, representar un beneficio.

Desde un tiempo no muy lejano a esta parte, ha quedado demostrado que el fútbol de ascenso es una cantera interesante para obtener buenos jugadores a precios convenientes y con valor de reventa. Lamentablemente Vélez aun se ha mostrado reacio a acceder al mercado del ascenso. Tal vez los viejos desengaños de acuerdos poco felices con Atlanta o Talleres de Remedios de Escalada hayan sumado desconfianza. Pero los tiempos cambiaron y hoy el futbolista que no tiene cupo en Primera División, utiliza el ascenso como trampolín para relanzar su carrera en categorías menores.

Aquí es donde debemos recordar cómo se conformó una buena parte del glorioso equipo de Carlos Bianchi: con un Carlos Compagnucci que hizo experiencia en Deportivo Morón, con un Roberto Pompei que le sacó lustre a la pelota en Talleres de Remedios de Escalada, con un Héctor Almandoz que supo pasar por Quilmes, con Horacio Bidevich que era un hombre proveniente del fútbol de ascenso o con el mismísimo José Basualdo que surgió de Villa Dálmine y fue parte importante del Deportivo Mandiyú que obtuvo el boleto a la elite del fútbol argentino a finales de los 80.

Hoy el fútbol de ascenso es mucho más competitivo y federalizado que en aquellos tiempos. Permite acceder a jugadores que había que ir a buscar a las provincias, a partir de la gran cantidad de equipos del interior que participan en el Nacional B y en los exigentes Torneos Federales. Y entrega figuras que se han destacado a lo largo de la última década. Como ejemplo sirve Lanús, el nuevo campeón del fútbol argentino, que tiene en sus filas a varios jugadores que han pasado por el ascenso durante su carrera como José Sand, Maximiliano Velázquez, Román Martínez, Pablo Mouche o Gonzalo Castellani. Incluso su propio entrenador, Jorge Almirón, ha jugado y dirigido en distintas categorías del ascenso.

Con las prioridades establecidas por el entrenador en lo que a refuerzos se refiere bien vale recorrer algunos nombres que podrían encajar en las negociaciones. En la zona defensiva hay valores para todos los puestos con diferentes características. En los laterales sería interesante una visita a San Martín. Chacarita Juniors posee dos laterales de gran nivel. Por derecha Juan Cruz González, con 19 años y por izquierda Ian Escobar, con 20 años de edad, son laterales veloces, incisivos y con muy buen manejo del balón. En un momento donde escasean los marcadores de punta de nivel, ambos son verdaderas joyas por las que valdría la pena preguntar.

En la zona central de la defensa, David Achucarro, surgido de Boca Juniors, viste hoy la camiseta de Talleres de Córdoba tras pasar por Olimpo, Ferro Carril Oeste y Godoy Cruz. En busca de un jugador que pueda ser reemplazo en la zona central o en el lateral, Achucarro, de 25 años, podría ser una opción interesante. Más complicado sería el caso de Carlos Quintana. Este central de 28 años que se inició futbolísticamente en Lanús pero se consolidó en el ascenso. Pasó por Douglas Haig y Patronato para convertirse esta temporada en baluarte defensivo de un Talleres de Córdoba que difícilmente lo negocie. No es un hombre de gran ductilidad con el balón pero es muy consistente y enormemente fuerte en el juego aéreo en las dos áreas. Para trazar alguna semejanza podríamos citar a Rolando Schiavi.

En el mediocampo hay apuestas y realidades. Entre las primeras aparecen tres jugadores de la Primera B Metropolitana. Santiago Tossi (21 años), dinámico y hábil mediocampista de Colegiales, Alejandro Altuna (24), mediocampista central de gran nivel en Flandria, proveniente de Deportivo Madryn y Cristian Amarilla, volante ofensivo de Deportivo Español (19), son jóvenes interesantes para tener en cuenta, tal como Lanús ha hecho con el promisorio delantero Junior Mendieta, que continúa a préstamo en Deportivo Morón, pero ya es jugador del club granate. Entre las segundas, Federico Fattori (23), dinámico mediocampista de Nueva Chicago que pasó sin éxito por Newell´s y su compañero Nicolás Giménez (20), un talentoso enlace con mucha llegada al gol y grandes cualidades técnicas, aparecen como algunas de las figuras destacadas, sin contar a jugadores como el paraguayo Rodrigo Burgos (Mediocampista central, Talleres, 26) o a Nicolás Oroz (Mediocampista creativo, Racing, a préstamo en Chacarita, 22), que serían de improbable contratación.

La línea de ataque tiene algunos exponentes importantes en el fútbol de ascenso. Por afuera aparecen Jonathan Menéndez (22), extremo de Chacarita, es una de las joyas del Nacional B y sería un jugador ideal para reemplazar a Hernán Toledo si finalmente emigra, Fabricio Pedrozo (23), surgido de San Lorenzo y con importante presente en Crucero del Norte, y Nazareno Solis (22), endiablado extremo de Talleres que es otra figurita difícil que debimos observar cuando era naciente promesa de Villa Dálmine. Como puntas aparecen Germán Lesman (25), un tanque que marcó 15 tantos y sostiene la actualidad de All Boys casi en soledad y Fernando Coniglio (24), un nueve de área con gol y con capacidad para asociarse al juego son las referencias más importantes.

Finalmente entre los arqueros hay un nombre de excepción. Guido Herrera (24), surgido de Belgrano de Córdoba, se destacó en Defensores de Belgrano de Villa Ramallo en 2015 y fue contratado por Talleres de Córdoba para ser relevo de Mauricio Caranta. Tras una lesión del ex arquero de Boca Juniors, Herrera se hizo con la titularidad en base a actuaciones descollantes. Seguridad de manos, excelente juego con los pies y un timing llamativo por arriba y por abajo lo convierten en dueño del área. Seguramente será pilar de Talleres si termina de consumar su ascenso a Primera División, pero es un arquero para valorar muchísimo y para resguardar el arco durante mucho tiempo.

Conviene no perder de vista la opción del ascenso. Hay buen material y con un poco de creatividad se pueden hacer buenos negocios y reforzar el plantel en calidad y cantidad. Vale la pena abrir la cabeza y perder el miedo. En el barro del ascenso también se puede encontrar oro. Nuestra actualidad lo necesita.

 

Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva