Sábado, 25 Noviembre 2017

MALDICIÓN EN EL ARCO VELEZANO

Lunes, 18 de Abril de 2016 18:15
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El arco de Vélez no encuentra a nadie que lo pueda cuidar bien. Parece como si sus arqueros o alguna maldición conspiraran contra él. Desde el comienzo de este año, el puesto de guardametas del Fortín está mufado. La responsabilidad pesa mucho. La seguridad es algo perdido en los porteros de la V Azulada.

Alan Aguerre atajó en diez de las once fechas que lleva el campeonato. Acumuló errores graves y Christian Bassedas lo sacó. Ante Independiente, actuó Fabián Assmann, quien había jugado en la primera fecha y era pedido por el público fortinero. Su titularidad duró 9 minutos. La pelota se le escapó de las manos, se lesionó el hombro y salió. Aguerre volvió al arco, junto a su inseguridad. Al conjunto de Liniers le marcaron 19 veces en el torneo, la mayoría con el permiso de errores del guardameta.

En momentos como este, el arco del Fortín extraña y recuerda la presencia de José Luis Chilavert. El paraguayo fue el mejor golero de la historia del club y es uno de los máximos ídolos. La dirigencia actual y él están enemistados. A fines del año pasado, anularon el proyecto de crear su estatua en el club. Desde ese momento, ningún arquero de Vélez volvió a atajar bien. Es un dato de color, aunque quizás la maldición de los tres palos en Liniers es obra del enojo del guaraní por esa decisión de la Comisión Directiva.

Lo cierto es que por más que se le busquen motivos, la verdadera razón de los fallos en el arco velezano está en el bajo rendimiento de los porteros de la V Azulada. Aunque nunca se sabe, a los dioses no hay que desafiarlos.


Por Ignacio Cairola @NachoCairo

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva