Sábado, 25 Noviembre 2017

LAS MÚLTIPLES CARAS DE UN VÉLEZ MEJOR

Miércoles, 18 de Mayo de 2016 06:22
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La recta final del semestre en curso ha sugerido una faceta distinta a este Vélez cambiante construido por Christian Bassedas. Aquel equipo que había recibido 19 goles en 11 partidos y había sufrido mucho jugando como local, se transformó en un conjunto que logró 6 puntos sobre 6 en las últimas dos presentaciones en el José Amalfitani, que se trajo puntos del Monumental y del Florencio Sola y que no recibió goles en los últimos 5 encuentros, incluyendo el choque ante Sportivo Barracas por Copa Argentina.

Resulta llamativa la facilidad de este Vélez para cambiar una y otra vez de personalidad en tan pocos meses de competencia. Fue el desesperante equipo que nos preocupó a todos en el debut ante Sarmiento y nos hizo subir la temperatura en la derrota ante Independiente o en el segundo tiempo frente a Godoy Cruz. Presumió de un alto grado de poder ofensivo para marcar diferencias jugando a la contra en Córdoba, en La Paternal y en Rosario. Ilusionó ante San Lorenzo y en un buen pasaje del partido frente al ‘Tomba’. Y ahora, cuando nos preguntábamos cual era el verdadero Vélez, apareció esta versión que por uno u otro motivo no recibe goles y se ha acostumbrado a sumar puntos afuera y a ganar en casa propia.

¿Qué ha ocurrido para que se cierre el arco propio? Indudablemente hay factores externos: rivales sin poderío ofensivo y sin un gran nivel futbolístico no han encontrado la forma de vencer a Vélez aun demostrando superioridad. Tanto River como Banfield generaron las chances para ganar el partido y fallaron en el momento de definir. En el ámbito interno, la mejora de Alan Aguerre y el buen debut del chico Gonzalo Yordan, han tenido que ver con la valla invicta con intervenciones interesantes. Pero también el trabajo de la línea media, comandada por un renovado Leandro Somoza, ha llevado la presión unos metros más adelante, permitiendo un poco más de aire al sector defensivo y dándose el lujo de solventar en buena medida el constante drama de jugar con un jugador menos que sufre este equipo.

Cierto es que esto ha impactado en la potencia ofensiva. Tanto Fabricio Alvarenga como Hernán Toledo retroceden más metros y luego pierden fuerzas para la réplica. Incluso el nivel de este último, que parece autoproclamarse un conductor de equipo que no es, ha bajado sustancialmente tras retornar de la lesión muscular. Esto se nota en los números: 3 goles en 4 partidos contra 17 en los 11 restantes, significan una merma considerable que se ha sostenido desde la imbatibilidad del arco propio.

El sábado Vélez irá por los últimos 3 puntos que implique superar los 25 puntos propuestos como objetivo. Pese a la irregularidad y a las diferentes expresiones futbolísticas el Vélez de Bassedas ha cumplido una campaña muy superior en el semblante a la del barco a la deriva de la era Miguel Ángel Russo. No solo en lo numérico sino en lo anímico y en el armado de un equipo, que tiene integrantes que se nombran de memoria, dejando atrás la inconstancia y los permanentes cambios de rumbo de la etapa anterior.

Aún no sabemos bien cuál es la verdadera cara de Vélez, pero tenemos que tener claro que en la mayoría de las circunstancias y con los diferentes matices futbolísticos, este equipo ha tenido correctos niveles de presencia. Con excepciones ya comentadas, este equipo supo adaptarse a las exigencias y superar adversidades propias de las deficiencias que carga en la mochila. Y más allá de como cierre la temporada recibiendo a Patronato, todo esto es un buen punto de partida para construir algo mejor.


Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva