Miércoles, 26 Julio 2017

UN FUTURO LLENO DE INCÓGNITAS

Viernes, 06 de Mayo de 2016 01:28
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Sin demasiado margen de error y con pocos encuentros de enorme importancia por delante en el presente semestre transicional, Vélez afronta el último sprint con la ilusión de sumar puntos importantes para despegar un poquito de la zona baja de la tabla de promedios, de cara a la próxima campaña. Sin embargo, la próxima temporada será decisiva para nuestra suerte futbolística. Tras más de tres décadas sin preocupaciones con la zona del descenso y por primera vez desde la implementación de los promedios, el simpatizante velezano iniciará el recorrido 2016-17 con la calculadora en la mano.

Mientras Christian Bassedas se esmera por conseguir una regularidad, en el plano futbolístico, que nos evite constantes cambios de humor, antes, durante y después cada presentación del primer equipo, surgen varias incógnitas, en el horizonte cercano, que deberán dilucidarse en poco tiempo y que responden a diversos ámbitos internos y externos a nuestra querida institución. Intentaremos repasar las más sobresalientes:

Termina la transición… ¿Qué llega?

Con el Torneo de Transición en su etapa final, la Asociación del Fútbol Argentino, sumida aún en la confusión generalizada que tiene lugar desde el fallecimiento de Julio Humberto Grondona, no ha definido cuál será el formato de los torneos para la temporada próxima. Los ‘nuevos’ aspirantes al sillón presidencial están demostrando que, pese a todo lo negativo de su gestión, el hombre de Sarandí el único capaz de tomar el toro por las astas entre tanta indecisión e incapacidad.

Las versiones son múltiples y ya han dejado un gran margen de duda a la idea inicial de un certamen con cuatro descensos. La posible creación de una SuperLiga, disidente de los vestigios de la era Grondona, suena tan publicitada que huele a una mera amenaza. Se esperan novedades desde el Gobierno Nacional, hoy ocupado en otros menesteres más relevantes para la actualidad argentina, para determinar las formas de televisación –y los medios si es que el proyecto Fútbol Para Todos pierde vigor- que, seguramente, influirán determinantemente en el modo de disputa del próximo campeonato de Primera División.

Con este embrollo, nadie sabe a ciencia cierta donde está parado y los intereses de cada club deberán ponerse sobre la mesa a la hora de encaminar la decisión final. La diferencia entre un paulatino reacomodamiento de la cantidad de equipos en la máxima categoría o un cambio brusco que provoque un descenso masivo en poco tiempo, puede influir rotundamente en la suerte de varios equipos. En ese lote expectante se encuentra Vélez, que está inmiscuido en último tercio de la tabla de promedios y muy probablemente finalizará el presente campeonato en ese ámbito. Por ello, la determinación del formato de competencia resulta un punto clave para decidir cómo encarar la próxima temporada.

Pelear por no descender: un mundo nuevo y peligroso

Si los resultados no acompañan de aquí al primer tercio de la campaña 2016-17, la pelea por no perder la categoría será una realidad preocupante. Estudiemos un escenario probable en el caso de que se confirmen los cuatro descensos que probablemente se conviertan en realidad.

Al día de hoy son varios los equipos comprometidos en la pelea. Si el torneo próximo comenzara hoy, entre el puesto 16 y el 26 –último por encima de la línea del descenso- existen 11 puntos de diferencia. En ese tramo de la tabla de promedios, son 7 los equipos que dividen por todos los campeonatos que ingresan el cálculo – Godoy Cruz, Newell´s, Arsenal, Vélez, Quilmes, Defensa y Justicia y Olimpo-, mientras que los otros 4 –Aldosivi, Patronato, Huracán y Colón- no completan los tres casilleros posibles para la división. Esto mismo ocurre con Temperley, Sarmiento y Argentinos Juniors –uno de estos tres seguramente descenderá esta temporada- que aparecerían en zona de descenso junto a Atlético Rafaela –que divide por todos los torneos- y aquel equipo que ascienda desde el Nacional B.

Llegar muy abajo en esta  lucha nos enfrentará directamente con equipos que están preparados, desde la experiencia, para afrontar la tensión del minuto a minuto del promedio. No es sencillo de entender que aún ganando se puede caer en la tabla y que muchas veces un empate y una derrota provocan similares desazones. El hincha de Sarmiento, de Quilmes o de Temperley, por citar sólo algunos casos, convive de manera permanente con esta realidad –incluso cuando realiza buenas camapañas- y no traslada al campo su ansiedad hasta las postrimerías de la temporada. Nosotros deberemos realizar un curso acelerado para tomar de paciencia para no perder los estribos rápidamente ante cualquier racha adversa, porque tendremos la responsabilidad de no empeorar las cosas antes de tiempo si los buenos resultados no aparecen.

El plantel, la economía y los refuerzos

El semestre en curso ha dejado claro que la decisión de sostener a Miguel Ángel Russo en el cargo,pese a los pésimos resultados y rendimientos obtenidos, fue errónea e impactará fuertemente en la necesidad de obtener puntos en lo que resta de este ejercicio futbolístico y durante el próximo torneo.Bassedas, entre buenas y no tanto, ha conseguido enaltecer el nivel de algunos jóvenes y dejar bastante claro quién es quién en el plantel. Pero  este plantel plagado de chicos con buenas condiciones y completado por veteranos que dejan dudas más allá de su temperamento, puede tener problemas para jugar bajo la presión de obtener puntos y sostener resultados. Quizá la escasez de igualdades sea un síntoma de dicha afirmación.

Con esta necesidad y con la impaciencia de un público que no está acostumbrado a revisar los promedios y a los vaivenes que propone la lucha por evitar los descensos, el inicio de la temporada próxima deberá ser tranquilizador. Un mal comienzo en el próximo torneo podría caldear los ánimos en demasía y llevar a Vélez a un infierno que desconoce.

Esto hace primordial la llegada de refuerzos que apuntalen a estos chicos promisorios y disimulen las ventajas que otorgan los más grandes. Confiabilidad en el área contraria, presencia en la zona  central de la  mitad de la cancha y jerarquía en la última línea son, indudablemente, los valores que debe conseguir Vélez en el mercado de invierno. ¿Cómo se traduce esto? Un delantero que asegure goles para acompañar a Mariano Pavone, un mediocampista central combativo que haga del mediocampo una zona de batalla y un defensor central que entregue garantías y derroche seguridad.

Otras incógnitas importantes pasan por el rendimiento de Alan Aguerre y la lesión de Fabián Assmann para discernir sobre la necesidad de un arquero titular, al tiempo que las interminables lesiones de Jorge Correa, encienden las alarmas en el aparato creativo e invitan a pensar en nuevas opciones. Todo lo que pueda llegar en otros puestos, que agregue nivel y no sume sólo cantidad será bienvenido por el entrenador para sumar variantes y aportar jerarquía.

El problema ineludible ante este escenario es el financiero. Ahora no alcanza con buscar promesas a precio promocional. Ahora hay que pagar lo bueno o prepararse a sufrir. Y si bien la deuda va decreciendo, Vélez aún está en situación complicada y aquel que el club vaya a buscar deberá aceptar el riesgo de pelear por el descenso y de alguna posible demora salarial. Vélez ya no es aquel club modelo al que los jugadores preferían por encima de clubes importantes. Hoy nuestro club puede seducir por el nombre –a jugadores de clubes más pequeños- o por la pertenencia –a aquellos jugadores que hayan tenido pasado en la institución y quieran pegar la vuelta por uno u otro motivo-.

Como conclusión, los problemas son diversos para una temporada tan importante. La creatividad y algún necesario grado de negociación, en tiempos en que esta virtud escasea tanto como el dinero en Vélez, serán indispensables para atraer jugadores de buen nivel. Cuidado. Que los éxitos anteriores no nos hagan pisar el palito. Antes de obtener el concurso de queridas figuras de otros tiempos, revisemos si están aptas para la ocasión. No tenemos seis meses de hándicap para ponerlos a punto. No podemos esperar la recuperación física y futbolística. No debemos incorporar sino reforzar. Esto debe ser premisa ante la tentación de algunos nombres de enorme pasado y dudoso presente que intenten regresar por conveniencia propia.


Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva