Sábado, 25 Noviembre 2017

HORA DE EVALUAR Y TOMAR DECISIONES

Lunes, 02 de Mayo de 2016 18:05
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El semestre de transición está a pocos pasos de culminar con una campaña que hasta hoy se evalúa aceptable en la cosecha de puntos. Dos triunfos más en los tres partidos restantes, nos ubicarían en el objetivo planteado de sumar 25 unidades. Sin embargo, en el discontinuo funcionamiento del equipo en el presente torneo, existen esperanzas, confirmaciones e incógnitas que acarrean la necesidad de tomar determinaciones importantes para un futuro relevante y muy próximo.

En el primer grupo, el de las esperanzas, figuran varios chicos que han demostrado condiciones para convertirse en opciones válidas para el entrenador en la formación del equipo. Sin duda Hernán Toledo, Fabricio Alvarenga y Lautaro Gianetti encabezan este apartado. Los tres demostraron poseer atributos importantes que deberán afianzar con la experiencia, pero que sirven como punto de partida para considerarlos seriamente como titulares en 2016-17. Detrás de ellos Maximiliano Romero, Braian Cufré, Nicolás Delgadillo y otros chicos que fueron surgiendo ante la catarata de lesiones que sufrió el plantel, conforman un buen conjunto juvenil para comenzar a ganar minutos desde el banco de relevos.

Entre las confirmaciones hay buenas y malas. Por un lado ha quedado claro que Mariano Pavone es clave en el plantel velezano. Es el único delantero que posee la nómina que otorga al equipo la posibilidad de jugar a varios metros del área rival y conservar las chances de responder con potencia ofensiva. Su ausencia ha resentido seriamente el aspecto ofensivo del equipo y es el hombre a partir del que debe conformarse el ataque fortinero. Detrás de Pavone, jugadores como Blas Cáceres, Damián Pérez y Leandro Desábato, pueden sostenerse en el equipo si no llegan refuerzos de nivel superior.

Por el otro lado aparecen los más veteranos. Leandro Somoza, Cristian Nasuti y Fabián Cubero han dejado sensaciones encontradas. Si bien los tres parecen positivos a partir del carácter y la experiencia, todos han dejado una imagen futbolística bastante mejorable y ofician de contrapeso para el equipo en aspectos importantes del juego. Habrá que revisar opciones que permitan mantenerlos en el equipo sin arriesgar metros en el campo sin implicar mayor esfuerzo para sus compañeros, ya  que ninguno de los tres aparece como un jugador desequilibrante al que conviene cubrir colectivamente para aumentar las posibilidades de éxito. Si esto no es posible, Bassedas deberá replantearse si deben formar parte del once titular y convencer, a quién o quienes crea conveniente, de su importancia para el equipo y para el grupo como variante de buen nivel.

Por último, entre las incógnitas, aparecen nombres como los de Jorge Correa, Emiliano Amor y Yamil Asad, todos surgidos del club y con múltiples presencias en el primer equipo, presentan problemas diversos que los convierten en incógnitas para un Vélez que necesita certezas.

El primero es un jugador bárbaro. El mayor exponente creativo que posee Vélez hoy en día. Pero juega cuando puede. Las lesiones marcan su carrera y disminuyen la cantidad de minutos de vida útil en cada partido. Entonces habrá que contarlo como segunda opción, porque hoy es él o nadie en la creación y Vélez necesita una manija. Alguien que maneje los tiempos y genere juego. Si Correa no consigue superar esta situación, deberemos pensar en otro nombre que se ponga la 10.

Amor tiene virtudes interesantes pero ha entregado ventajas críticas y no parece ser una variante confiable ante la eventual ausencia de los centrales titulares. Asad, que es resistido insistentemente por el público, no termina de anunciar su función predilecta y tiene enormes problemas a la hora  de decidir. Aunque el hincha le reclama actitud, probablemente pensando en la imagen de su padre, no parece ser exactamente ese el problema sino la falta de algunos conceptos de juego importantes a la hora de convertir una acción en algo mejor o peor.

Ambos casos son de difícil solución. Ninguno de los dos parece descartable pero tampoco suman demasiado a un presente que no permite dudas. Lo más adecuado podría ser un préstamo que les permita  sumar minutos, conceptos y confianza para volver a contar con ellos en otro nivel como ocurrió en otros  tiempos con hombres como Héctor Almandoz, Carlos Compagnucci, Patricio Camps o Roberto Pompei.

El arquero: un problema que creíamos resuelto

La temporada pasada nos dejó la sensación de tener un solo jugador insustituible: Alan Aguerre. Con un andamiaje colectivo impresentable, el desorden en las alineaciones y en la vida personal de algunos jóvenes del plantel y un entrenador que se cansó de poner excusas que cubrieran sus espaldas junto a Raúl Gámez, la figura del arquero velezano se sostuvo, a lo largo de 2015-16 como el único punto alto del equipo para propios y extraños.

La llegada de Fabián Assmann para resguardar la espalda de un arquero que no podía iniciar el campeonato por el deber de purgar una fecha de suspensión, parecía completar la confianza en uno de los puestos más determinantes del juego. Aguerre titular, Assmann buena opción ante alguna emergencia, era la fórmula de Bassedas en el inicio de la formación del equipo.

Sin embargo, tras una correcta actuación de Assmann en la derrota inicial ante Sarmiento de Junín, Aguerre cometió, ante Olimpo, el primer error de una serie de desafortunadas intervenciones que terminaron con el público velezano pidiendo su cabeza. El entrenador, que lo sostuvo bastante, terminó confirmando el cambio tras una mala salida de Aguerre en la triunfal tarde noche del Gigante de Arroyito y Assmann inició el fatídico duelo ante Independiente. El arquero surgido del propio rival de turno regaló el primer gol del ‘Rojo’ y debió retirarse lesionado tras la conquista rival con un saldo de cuatro meses de recuperación.

La opinión del cuerpo médico sobre el futuro de Assmann, las actuaciones de Aguerre en lo que queda del presente certamen y las conclusiones finales del Director Técnico serán decisivas para decantar o no en la incorporación de un arquero para la temporada próxima.

Sin dudas la próxima pre temporada, extendida por la disputa de la edición centenaria de la Copa América, será clave en el desarrollo venidero. Pero Bassedas y Raúl Gámez deben comenzar a configurar el próximo mercado de pases de manera inmediata y con precisión clínica. Saber a qué apuntan futbolística y económicamente sin caer en facilismos ni en largas puestas a punto de jugadores sin competencia. Si esto no ocurre y la llegada de refuerzos se transforma en el arribo de incorporaciones que suman cantidad sin aportar calidad y confiabilidad, afrontaremos una temporada peligrosamente complicada.

 

Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva