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Miércoles, 16 Agosto 2017

UN PUNTO Y NADA MÁS

Sábado, 30 de Abril de 2016 18:20 Ruben David Oliva
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En momentos de complicación y con rumbo discutido, Vélez hizo fuerza y con uno menos se trajo un punto de Núñez. Pese a repetir viejos problemas de creación, sociedades colectivas e ideas, el conjunto de Bassedas encontró un empate que le servirá para sumar imaginando lo que viene.

Abúlico esfuerzo de Vélez en Núñez. Si bien el conjunto de Christian Bassedas pretendió llevar las acciones del partido ante un rival armado con jugadores cansados, suplentes y juveniles, la realidad del escaso juego colectivo, impidió la intención en la primera mitad y estuvo ausente en el complemento.

River Plate, con menos desgaste, logró una situación importante que Alan Aguerre despejó con esfuerzo. Quizás, la única rescatable entre 4 o 5 aproximaciones del local. Vélez, en cambio, consiguió una jugada –producto de un desborde de Hernán Toledo-, que Fabricio Alvarenga desperdició de frente al arco cuando su cabezazo, sin marca, fue respondido por el juvenil arquero Batalla. Cercanos los 34 minutos del primer tiempo, y el fortín decía presente en solitaria ocasión ofensiva. En ese contexto, ambos equipos fueron sobrepasados por la velocidad impuesta en desorden y malos pases.

Con altibajos notables, el juego de Vélez careció de inventiva y de ideas. Para colmo, la expulsión por doble amonestación de Fausto Grillo –hasta allí de correcto partido-, dejó a Vélez con uno menos. Una variante repetida de cotejos anteriores con resultado incierto. Es complicado el panorama del fortín cuando la realidad del campo de juego, se interpone a la verdad de ausencias en el banco de suplentes ¿Quiénes pueden manifestarse diferentes como para alterar “la nada” de un partido”? Así, con poco, el primer tiempo recorrió sus 45 legales y se fue perdiendo entre el silencio del Monumental.

En el segundo tiempo, River se decidió a liquidar un partido igualado frente a un Vélez que entendió el papel de partener como algo lógico ante la necesidad del millonario y su gente. Y hubo sufrimiento. Primero en una jugada increíble que Lucho González perdió en soledad, y luego por un par de remates que Aguerre en gran forma logró evitar. El jugador menos pesó y tomó la mala elección de jugar retrocediendo. Ese concepto trastocó en ceder la pelota, el terreno, gran espacio de juego y todo el protagonismo.

¿Podía aguantar?

Sostuvo como pudo. Con pocas ideas, metiendo pierna fuerte y acumulando tarjetas. Algo peligroso. Ser visitantes en Núñez, y pegar, es una invitación al conocido localismo arbitral. Tuvo suerte. En un rebote en el poste derecho de un Aguerre vencido –remate de Andrade-, y en otro poste –disparo de Vega-, que negó la victoria millonaria.

Si analizamos a futuro, con pensamiento en positivo, hay que manifestar la importancia de un punto ante River. Más allá de los problemas rivales, la cancha de Núñez siempre complicó al fortín…

 

Por Rubén David Oliva @diarioinfovelez

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva