Jueves, 22 Junio 2017

PROVAGAR...

Martes, 26 de Abril de 2016 18:03
Imprimir PDF

Provagar… los carteles, la palabra, el mensaje. Tanto en tan pocas letras. Provagar… continuar el camino iniciado. Un camino de trabajo, de solidaridad, de esfuerzo, de humildad. Un camino que supo de contratiempos, que enfrentó a los poderosos, que modificó el destino a propios y a extraños. Que me acompañó desde mi niñez y aún la guardo conmigo como esa estrella a seguir.

Corría el mes de septiembre de 1980 y se iniciaba el Campeonato Nacional. Racing Club de Avellaneda era el rival de turno y tu regreso con gloria de tierras europeas coincidía con mi primer recuerdo en el José Amalfitani. Escuché de tus virtudes. De tus goles. De esa marca que llevabas con vos desde 1968 cuando fuiste parte de aquella primera semilla. Y no me defraudaste. Toque suave en un mano a mano con Agustín Mario Cejas y tu primer regalo pese a la derrota final.

Pocos años de tu presencia me dejaron recuerdos imborrables. Si hasta me convertiste en euforia el llanto cuando no encontraba a mi viejo al salir del baño y tu cabezazo al gol, en un agónico triunfo ante Quilmes, fue un abrazo contenedor que despejó mi angustia. Y te fuiste una nublada tarde de 1984 cuando Ricardo Gareca empañó tu despedida con dos goles que le dieron el triunfo a Boca Juniors por 2 a 1 en nuestra casa. Vélez, Boca, Gareca, vos… el pasado, el futuro, ¿quién sabe? Esos momentos donde el destino baraja y reparte de nuevo tal vez.

Provagar… Seguir el camino que había dejado Don Pepe. Ese que ponía a Vélez delante de cualquier nombre. El que le marcaste a cuanta figura de renombre vistió la V Azulada. El que colocaste ante los ojos de un Beto Alonso que llegó despechado desde Núñez a querer imponer sus galones. El mensaje siguió vivo pese a tu ausencia y a las frustraciones. Vélez por encima de un título. El camino es Vélez. El título llegará solo. Esfuerzo, paciencia, constancia, humildad, coraje, fueron mandamientos que seguimos aquellos hinchas del viejo Fortín que veía la gloria en blanco y negro.

Pasó casi una década. Cuando menos lo esperábamos, tu nombre sonó fuerte en los periódicos y las repetidas frustraciones se transformaron en un destello ilusión. Volvías a retomar el camino. Ahora desde el banquillo. Sin la V en el pecho y los cortos ajustados. Con la elegancia que heredaste en Francia. Pero siempre con el mismo vocablo como consigna. Provagar…

El resto de la historia es la más fácil. La que nos llenó de gloria y elevó nuestro nombre. La que conquistó Argentina, América y el Mundo sin olvidarse de Villa Luro. La que nos metió para siempre en la historia grande del fútbol internacional. La que pintó una V azul en cualquier lugar que visitó. La que derrochó valentía, coraje, inteligencia, actitud, adaptación, sudor, lágrimas, laburo pero por sobre todo, pertenencia. La que merecimos largamente todos aquellos que desde el silencio y la humildad de un club de barrio, muchas veces ninguneado por las multitudes, creímos que el camino era ser Vélez y no copiar senderos ajenos.

Hoy el camino es diferente. Nos desviamos bastante y hay que retomar la senda correcta. Hay algunas señales alentadoras. El timonel futbolístico es inexperto pero conoce bien el camino. Sabe del esfuerzo y del trabajo. Fue uno de los que escribió la historia grande. Pero si tenés unos minutos, hay gente que necesita recordar esos carteles. “PROVAGAR”… esa palabra que debería formar parte de la insignia de la institución.

Sos aquel que me tomó de la mano en mis primeros recuerdos velezanos. Te siento el mismo que calmó mi angustia con su mensaje goleador. Te recuerdo con el 9 y la V azulada cuando la ponías en un rincón. Te añoro surgiendo desde el viejo vestuario de la popular local, seguro, convencido, convincente, mirando a tu gente mientras te acomodabas el cuello del saco. Te respeto porque llevaste alegría a otras huestes pero nunca te olvidaste de tu verdadera casa. Te aprecio porque, pese a que no te conozco personalmente, me regalaste algunas de las emociones más intensas de mi vida. Por todo esto GRACIAS y Feliz Cumpleaños Carlos. Un gran abrazo.

 

Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva