Jueves, 25 Mayo 2017

NOS HICIERON PRECIO

Domingo, 17 de Abril de 2016 19:43 Ruben David Oliva
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Lejana virtud para el fortín. Desordenado, sin rumbo, esquivo, sin estrella y convertido en la nada misma, cayó ante Independiente por dos a cero y dejó más dudas que certezas.

Lejana virtud para el fortín. Desordenado, sin rumbo, esquivo, sin estrella y convertido en la nada misma, cayó ante Independiente por dos a cero y dejó más dudas que certezas.

La previa nos marcaba una realidad. Un conjunto imaginando pelear hasta el final, y otro, el fortín, envuelto en realidades duras y complicadas. De ámbito propicio para un rival alertado por las ventajas defensivas que otorga el fortín, aprovechó la situación para generar una de las situaciones más claras del partido. Apenas 4 minutos para que un pelotazo de Campaña, encontrara a Claudio Aquino en mitad de cancha que con un taco en el aire dejó solo al defensor Víctor Cuesta para una escapada mortal. Con lo justo, Leandro Desábato evitó la conquista roja. Instante después, otra jugada, esta vez colectiva, haya un obstáculo en Fabián Assmann, abajo para malograr la chance mano a mano. Y no fue la única. Sobre los 9, Aquino se vio las caras nuevamente con el uno Fortinero que evitó la conquista con un manotazo hacia la derecha. Vélez, sin poder acomodarse, dio otra oportunidad. Esta vez efectiva de Jorge Ortíz que capitalizó la mala salida del arquero Velezano en lo alto y el pique del balcón solitario para el uno a cero. Tras la jugada, Assmann se fue lesionado en su hombro.

El síntoma del partido, se vio cuando Leandro Fernández (18 minutos) remató desde 40 metros, en posición de lateral por derecha, y el envío sobre el ingresado Alan Aguerre golpeó el travesaño milagrosamente. La suerte dio presente a un Vélez que ante cada descuido, pagaría con sufrimiento.

Quizás, por repetido, el fortín era previsible. Salida de Iván Bella, habilitación para una corrida de Hernán Toledo e intentos de llegar a la última línea para el centro. La fórmula mágica que repetía una y otra vez el conjunto de Christian Bassedas.

¿Alguna respuesta?

Tan solo una escapada de Blas Cáceres que tras enganchar remató al arco con escasa puntería. Hay que expresar, en este contexto, la desventaja por uno a cero, era un buen precio a pagar.

Tan verdad lo anterior, que apenas nacida la etapa complementaria, Emiliano Rigoni cruzó un centro desde la derecha –Cubero durmiendo-, y dejó sin chances a la estirada de Aguerre. Con 4 minutos de juego, el dos-cero parecía definitivo.

¿Chances de una remontada?

Nulas. Los 41 minutos restantes del partido –tras el segundo rojo-, deambularon entre un cabezazo ofensivo de poroto para una gran atajada de campaña, y la actitud de Independiente que pretendía convertir el gol del siglo y desaprovechaba las numerosas oportunidades creadas por un Vélez extraviado en el campo de juego.

Con el resultado puesto, nos queda reflexionar sobre la ida y vuelta de los hinchas. A veces, cargados a un resultado mentiroso –como lo fue ante Central en Rosario-, creemos en situaciones imposibles. Vélez Sarsfield, lejos de imaginarse luchando un campeonato, debe pensar únicamente en sumar…por si las moscas vienen…


Por Ruben David Oliva Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva