Miércoles, 26 Julio 2017

UNA PARADA BRAVA EN CÓRDOBA

Sábado, 19 de Marzo de 2016 07:15
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La octava fecha  del Torneo de Transición 2016 le propone a Vélez una visita complicada al estadio Mario Kempes para enfrentar al siempre complicado Belgrano de Córdoba de Ricardo Zielinski. El equipo cordobés, se mantiene invicto en condición de local con dos triunfos y un empate pero aun no consiguió puntos saliendo de su casa en cuatro presentaciones, transitando por un camino irregular que lo deposita en el undécimo lugar de la Zona 1.

Sin embargo, teniendo en cuenta que el Pirata no ha perdido como anfitrión y ha marcado 6 goles en 3 partidos en esa condición, recibiendo solamente 2, Vélez no debe dejarse engañar por la realidad de la B en la tabla de posiciones. El Celeste, con distintos  matices que otros años, mantiene ese diseño ordenado, laborioso y equilibrado que despliega desde hace tiempo. El conjunto de Christian Bassedas deberá ser muy inteligente y paciente a lo largo del juego para superar el duro escollo que representa su adversario.

Belgrano sostiene su juego en dos líneas de cuatro hombres que conforman un numeroso aparato defensivo cuando  el equipo debe recuperar el balón pero también colabora en el ataque para acompañar en las cercanías del área adversaria a Mauro Obolo y Fernando Márquez.

Aún en formación y tratando de amalgamar algunas piezas nuevas, Belgrano intenta generar un equilibrio en sus líneas que le complica el progreso al rival y propone condiciones para lastimarlo con la excelsa pegada de Iván Etevenaux –muchísimo cuidado con regalar pelotas paradas-, el manejo de tiempos de Mario Bolatti, la inteligencia de Guillermo Farré y la polivalencia de Jorge Velázquez, capaz de adaptar su posición en el campo a las distintas necesidades que solicita el desarrollo del juego.

Atrás, Pier Barrios es un valor interesante en la zona central de la defensa, los laterales, sobre todo el izquierdo -Federico Álvarez o José Rojas-, suelen proyectarse a aprovechar los espacios que libera Velazquez cuando se cierra hacia el centro del campo para pisar el área con peligro  y la voz de mando de Juan Carlos Olave se convierte en la guía espiritual de un equipo altamente trabajador y aplicado.

El ataque tiene a Obolo como referencia permanente en el juego aéreo. Olave lo busca con asiduidad y el delantero se las arregla para bajar el balón y marcar el punto de partida de la construcción ofensiva, apoyándose en el buen pie de los mediocampistas y coordinando movimientos con el movedizo Márquez para garantizar espacio para la llegada de Velázquez, Etevenaux y eventualmente Farré o Bolatti a posiciones de ataque.

Vélez deberá sacarle jugo a cada contragolpe. No es fácil encontrar mal parado al equipo cordobés, pero el pésimo estado puede provocar imprecisiones que permitan sacar provecho de los espacios libres a los mediocampistas ofensivos de Vélez. Como sabemos, la efectividad en las situaciones que el equipo pueda crear, serán fundamentales en el resultado del partido. El once velezano no puede permitirse fallar porque no abundan las chances de gol y Belgrano, cuando las tiene, no suele perdonar demasiado.

En la inteligencia para contener las virtudes del mediocampo cordobés, para aprovechar aquellas oportunidades de encontrar cierto desorden en el fondo Pirata y en la eficacia en el área rival, descansan las probabilidades de éxito de Vélez en la tarde sabatina cordobesa.


Por Nicolás Di Pasqua @nicodipasqua

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva