Viernes, 22 Septiembre 2017

CON LA FIRMA DE BASSEDAS

Lunes, 29 de Febrero de 2016 22:20 Ruben David Oliva
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Efectividad. Armadura elemental para el cambio formulado por Christian Bassedas en su conducción táctica de Vélez Sarsfield. Una de las principales diferencias con la nefasta conducción técnica anterior. La ambición, la otra característica adquirida por el fortín en los primeros encuentros del año 2016. Quizás, esta última, responsable de la primera, y notoria necesidad que transforma al conjunto de Liniers en serie pretendiente a llegar en los primeros lugares por la zona 1 del torneo corto.

Nuevamente, de local, las intenciones de ser protagonistas habilitaron la ventaja ante Gimnasia de La Plata. Con golazo incluido, Blas Cáceres –más lento que Brian Cufré, por eso hubo pérdida de fútbol y de presión en mediocampo-, estrenó su titularidad y las ganas del equipo para seguir con la buena senda en una pelota dominada en la medialuna luego de un “gran robo de Hernán Toledo en la salida tripera”, un amago hacia la izquierda y un balón colocado con suavidad por encima del arquero para el rugido desahogado del público y del técnico para la conquista.

En líneas generales, la justeza del encuentro insinuado por Pedro Troglio, transformó a Vélez en golpeador nato. Demasiado roce completó el panorama con pocas oportunidades de ambos lados. Sin embargo, aquella efectividad anunciada, dio brillo a un resultado necesario para continuar en el rumbo acertado que impone Bassedas y su cuerpo técnico.

La segunda mitad insinuó asimilarse a la primera etapa. Gimnasia volvió a ubicar la primera ocasión tras un cabezazo de Miguel Bou que colgó el balón en el techo del arco y que dejaba a Alan Aguerre sin chances. Obligado a jugar lejos del arco, Vélez no estuvo cómodo. Mariano Pavone aislado, Toledo cuidando espacios sin proyectarse, y con pocas ideas. En ese aspecto, la casualidad dijo presente en un balón lanzado por Bou desde la izquierda, un intento de cierre de Gianetti y Mercado que no llegaron a conectar el envío en el área chica, y la pelota que se fue alejando hasta ingresar y decretar la igualad.

El golpe fue duro. Vélez no pudo reaccionar y Gimnasia fue ganando terreno. Se animó el tripero y transformó a Aguerre en casi figura. El juvenil se hizo importante nuevamente en el arco. Conciente del problema, Bassedas hizo ingresar a Yamil Asad para luchar en mitad de cancha y a Stecaldo para asistir a Pavone. La jugada le salió bien para ganar una chance cerca del arco. Tras la falta, el joven recién ingresado logró ejecutar con elegancia un centro –no conectado por nadie-, y alejó la pelota del arquero visitante para desatar la euforia compartida en el José Amalfitani. Era la oportunidad necesitada. La pelota que cambiaba un buen resultado por uno importante. Pudo Vélez. Aprovechó la posibilidad, va mejorando mientras gana y cree en si mismo…


Por Rubén David Oliva Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva