Viernes, 18 Agosto 2017

EN BAJO FLORES, TE PUEDEN ROBAR

Sábado, 20 de Febrero de 2016 19:01 Ruben David Oliva
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Jugar de igual a igual ante un conjunto superior en técnica, implica ser inteligente y manejar ciertas ideas previas. Christian Bassedas –quién demuestra partido a partido, tener las cosas en claro-, conoce a la perfección esta circunstancia. Y actuó sobre ella. Quizás, sea la única explicación posible y necesaria para una jornada casi épica de Vélez Sarsfield en el Bajo Flores. Talento colectivo, esfuerzo obligatorio y la cuota justa de suerte y verdad. Atributos fundamentales para la construcción minuto a minuto de una igualdad importante ante un candidato como es San Lorenzo. Derribada, luego, por un arbitraje sospechado.

Conociendo las debilidades propias, se pueden explorar las impotencias ajenas. El de Boedo, es un conjunto de progresiones ofensivas rápidas pero sin control del retroceso. Una cuestión planificada para las excursiones de Hernán Toledo y Fabricio Alvarenga sobre las espaldas de los laterales cuervos. Defender bien, y aprovechar cada oportunidad, la táctica elegida. Por eso la doble línea de 4 para marcar cerca del área de Alan Aguerre, y aprovechar las ventajas de espacio con la intención de golpear fuerte. Y fue así como llegó la conquista del juvenil Alvarenga tras un tiro libre a favor del azulgrana en situación ofensiva. Un quite, rápida progresión de Alvarenga en la salida, aguante de Mariano Pavone en mitad de cancha, habilitación hacia Hernán Toledo que ganó la cuerda por derecha y pase justo a la entrada de Alvarenga plantado en el área chica de Sebastián Torrico. Genialidad de contragolpe. De manual para el uno a cero.

A partir del gol, Vélez retrocedió algunos metros arrastrado por el ímpetu cuervo. Lo hizo como pudo. Defendió. Mordió. Golpeó cuando hizo falta. Sostuvo la ventaja casi hasta el final del tiempo. No obstante, no pudo. Tras un par de situaciones importantes, Nicolás Blandi facturó de media vuelta, un centro de la derecha –con falla de cierre de Fabián Cubero-, para dejar fuera de pelea al juvenil Aguerre. El uno a uno, que si somos honestos, varios firmaban antes de jugar.

La segunda parte, cambió las obligaciones. Decidido, el azulgrana emprendió sus fuerzas sobre la última línea del fortín. La cuestión otorgaba generosos espacios que Vélez no supo aprovechar. Así nacieron varios intentos de San Lorenzo que encontraban al fortín bien parado y decidido a la heroica. Algo reafirmado tras la expulsión de Brian Cufré por un golpe en mitad de cancha y el gran regalo de Federico Beligoy otorgando un penal insólito para la ventaja convertida por Buffarini –expulsado 1 minuto después por una falta a Toledo-. Exclusión nacida en pretensión de compensación del árbitro. La conciencia pesaba y algo tenía que hacer. Sin embargo, ya había perjudicado al fortín.

Golpeado, Vélez quiso y pudo frente a un local que asentó su juego y pretendió cuidar la pelota como forma para defenderse. No pudo. El fortín se hizo fuerte, metió coraje y aprovechó la que tuvo en una escapada de Toledo y un centro brillante para Mariano Pavone que gritó la igualdad merecida. Pese a que no duró. Y se fue perdiendo tras una mala salida de Aguerre.

Al final perdió y se fue con la impresión que pudo ser mejor. Nos queda la sensación de un conjunto que busca su camino pero que sabe a que juega. Con San Lorenzo había diferencias notorias que en el momento del final, se hicieron ver. La derrota es lógica pero algo inmerecida. Vélez hizo mucho para no perder pero las cosas oscuras del fútbol, a veces, se interponen…


Por Rubén David Oliva Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla

 

 

Propietario Periodismo del Tercer Milenio |  Director Rubén David Oliva